domingo, 20 de mayo de 2012

Poner fin a la autolimitación

Leyendo En busca de la política de Zygmunt Bauman me encontré con una frase que pronunció Cornelius Castoriadis en el año de 1996: “El rasgo más conspicuo de la política contemporánea es su insignificancia”. Tras esta preocupación Bauman asegura que el arte de la política, cuando se trata de política democrática, se ocupa de desmontar los límites de la libertad de los ciudadanos, pero también de la autolimitación. Es justamente la rebelión contra nuestra autolimitación la que nos mueve para no permitir que el desgaste de la violencia, la injusticia en todos sus aspectos, nos condenen a la resignación. El año pasado, tras la tragedia del casino Royale, por iniciativa de María Elena Morera nos reunimos varios representantes de organizaciones de la sociedad civil, con la intención de compartir reflexiones y propuestas de solución. De este diálogo se desprendió la idea de ampliar la conversación, enriquecerla con más voces e ideas. Nos dimos a la tarea de imaginar y materializar una primera cumbre ciudadana para construir un México pacífico y justo. Ante los agudos síntomas de violencia entendemos que las medidas de seguridad son importantes, pero no suficientes. Hace falta una estrategia integral de justicia que incorpore políticas públicas sociales, decisiones precisas de finanzas públicas, aplicación de la ley con respeto estricto a los derechos humanos, lucha seria contra la impunidad y corrupción de nuestras instituciones y tener una solución a la crisis de representatividad y gobernabilidad que impide dar respuesta a los puntos anteriores. La sociedad civil en México está prácticamente excluida y limitada para hacer aportaciones, sugerencias o incorporar temas a la agenda pública. No estamos dispuestos a seguir siendo sólo observadores. Leer más: http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2012/05/58564.php

viernes, 11 de mayo de 2012

Los sin madre

Hace unas semanas fui invitada a una fiesta en una de las primeras casas de la colonia Balbuena, ahí donde los aviones vuelan al ras de los árboles y hacen vibrar los tinacos de las azoteas. El el lugar en el que bailábamos salsa y degustábamos tacos de barbacoa, estaba decorado con fotos de aeronaves y pizarras con simuladores aéreos. Le pregunté al anfitrión para qué se utilizaban. Me respondió que ese espacio se usó hasta hace unos años como salón de clases para pilotos. Y me contó que, a principios de los setentas, su abuelo fue piloto militar pero decidió dejar de ejercer después de ser forzado a pilotear aviones para lanzar presos políticos en el mar del golfo de México, y negarse a hacerlo. A su renuncia le precedió una profunda depresión que pudo librar únicamente dando cursos a pilotos comerciales en la planta baja de su casa. No pude evitar pensar obsesivamente en la activista Tania Ramírez hija de un desaparecido político del que no se supo su paradero desde 1977. Ella no tuvo la oportunidad de conocer a su padre porque cuando el sufrió la desaparición forzada, Tania tenía apenas cinco meses de haber sido concebida. La guerra sucia en México nos dejó marcados. A muchos hijos los dejaron sin padres, a muchas madres sin hijos y a muchos profesionistas como el abuelo de mi amigo, los dejaron con el corazón deshidratado. El drama se reproduce ahora, en un fenómeno en el gobierno debilita cualquier acto de voluntad para dar solución a los cientos de casos en los que el crimen organizado ha levantado personas y las ha desaparecido para siempre. Leer más: http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2012/05/58437.php

martes, 8 de mayo de 2012

Si pudiera editar el debate

Cuando cometemos errores corremos a refugiarnos en las cuevas irremediables del hubiera. No hay mucho que hacer pero es inevitable pensar como resultarían las cosas si nuestras palabras, movimientos, silencios, acciones u omisiones hubieran sido otras. Afortunadamente cuando sabemos que tenemos otra oportunidad entendemos que no es ociosidad hacer consciencia de cuáles fueron las fallas para darle un giro al resultado. Así que en un juego imaginativo me atreveré a decir qué hubiera hecho yo en ciertas situaciones que me parecieron claves y hasta incorporaré una dosis de sorpresa, que fue de lo que más adoleció el debate del domingo. Me encantaría manipular las palabras de modo que aquel o aquellos candidatos por quienes no tengo ningún interés cometieran más errores de los ya cometidos, pero intentaré controlar mis tijeras para cortar sólo una vez la cinta de la película en la participación de cada uno, asumiendo de entrada mi naturaleza subjetiva. Después les diré como creo que los números se acomodarían si mi versión editada pudiera ser sustituida por la original. Para leerlo completo: http://www.lasillarota.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=40255:si-pudiera-editar-el-debate&Itemid=44

Lo que elegimos cuando votamos

E valuar las ofertas electorales puede ser sencillo cuando nos concentramos en los candidatos más que en los grupos políticos que los sostienen. La mayoría sólo mira. Nuestros ojos buscan en la imagen cualidades que nos transmitan si son seguros, relajados, fuertes, sensibles. Otros además escuchan. Los oídos esperan frases que denoten confianza, articulación, ecuanimidad. Algunos analizan y buscan que por lo menos exista congruencia entre la imagen y la argumentación. Los menos buscan que las propuestas empaten con las trayectorias y que los diagnósticos se sustenten con datos y con historias de éxito. En una elección presidencial la atención se concentra generalmente en los candidatos a ocupar el Ejecutivo, mientras los aspirantes a convertirse en legisladores, gobernadores o presidentes municipales quedan de algún modo inmersos en la ola que sube o baja con la marea de los posibles presidentes. Cuando la decisión de voto se sostiene en la imagen de un candidato presidencial, la plataforma del partido político y sus aciertos o errores históricos pueden diluirse. Después de reunirme con un amplio y plural grupo de estudiantes a punto de graduarse de la licenciatura, me llamó la atención que muchos de ellos no le dieran importancia al partido que apuntala al candidato o candidata, siempre y cuando la imagen y el discurso del aspirante les resulte atractivo. Leer más: http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2012/05/58344.php

miércoles, 2 de mayo de 2012

La violencia de la desigualdad

Cerramos el año pasado con el análisis de la OCDE que arrojaba un crecimiento de 1.7% en los hogares mexicanos durante los últimos 25 años. Mientras para el sector más rico el ingreso real aumentó el 10%, para el sector más pobre sólo aumentó 0.8%. Recuerdo que vi la nota y me retumbó la cabeza durante días: “Las familias más ricas del país ganan 26 veces más al mes que los hogares con mayor pobreza: OCDE; con cifras de 2008.” Los años pasan y el panorama no mejora. No hay nada que celebrar el primero de mayo. No puede ser más desmotivante ver el Informe de la Organización Internacional del Trabajo que coloca a México como uno de los pocos países en donde la desigualdad del ingreso no se redujo, ni siquiera se mantuvo, sino que aumentó durante los últimos diez años. Lo percibimos todos los días, basta recorrer diez kilómetros de largo en alguna avenida de las principales ciudades, para corroborar la dramática diferencia entre viviendas, comercios y transporte. Ver más: http://lasillarota.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=39820:la-violencia-de-la-desigualdad&Itemid=44

jueves, 26 de abril de 2012

Internet en el debate del primer y el tercer mundo

Desaparecida la Unión Soviética, la teoría maoísta de los tres mundos sostenida por la acumulación de armas y las riquezas equivalentes entre los dos países que fueron potencias, perdió sentido. Igualmente resulta caduca la idea tradicional de clasificarlos otorgándole a la URSS el segundo escaño. Sin embargo, la tentación de dividir al mundo por niveles de desarrollo, poder adquisitivo y capacidad de alterar la seguridad del resto, no puede ser fácilmente atemperada. Así me sucedió en el Foro Libertad en Internet para el Desarrollo Mundial, que se realizó la semana pasada en Estocolmo, Suecia. Creo que no pude deshacerme de la clasificación esquemática del ellos y nosotros, porque aunque todos hablaban un inglés fluido y uniformado con toques de acentos asiáticos, europeos o americanos, las preocupaciones sobre la red y su libertad tenían tantos matices como necesidades tienen los países con respecto al internet. Pero no todos estos matices tuvieron la misma tribuna para ser expuestos. El programa principal integró mesas de debate en las que los panelistas tuvieron poco espacio para la discordancia. No por falta de tiempo, sino más bien porque los temas se abordaron desde una perspectiva en la que fue evidente la ausencia de análisis sobre las dificultades de acceso en internet en los países poco desarrollados. Muchos de quienes asistimos como espectadores, esperábamos que el énfasis de los panelistas estuviera colocado en dos temas que brillaron por su ausencia. No se dijo nada sobre la poca penetración que tiene internet a nivel mundial y la necesidad de que se trabajen mecanismos de cooperación internacional, para distribuirlo de forma más efectiva, con el objetivo de cubrir en poco tiempo el territorio. Y sorprendentemente las preguntas acerca del ACTA (Acuerdo Comercial Anti falsificación) y SOPA (Acta para detener la piratería en línea), que se colaron desde el público, fueron sorteadas por los panelistas sin profundizar sobre la amenaza que representan para la libertad de la red y de los usuarios en todo el mundo.

viernes, 20 de abril de 2012

Entre el voto nulo y la resignación

En las elecciones del 2009 el voto nulo o voto en blanco se convirtió en un fenómeno de articulación ciudadana y protesta contra la partidocracia que monopoliza el acceso y el ejercicio del poder. Nadie se imaginaba que la anulación superaría el millón de votos, resultando incluso la cuarta opción —si se le puede llamar así— más votada a nivel federal y la tercera en algunas entidades del país. Las redes sociales fueron el espacio vinculante para que nos comunicáramos, promoviéramos entre indecisos y abstencionistas la acción de acudir masivamente a las urnas para manifestarnos hartos de un sistema de partidos que despilfarra recursos en campañas de candidatos y partidos, con los que un amplio grupo de ciudadanos no nos identificamos. Fue un llamado para renovar el sistema político buscando que priorice los derechos políticos de todos los ciudadanos sobre las facultades de aquéllos que militan en los partidos políticos. Seguramente existieron otras razones por las que varios decidieron anular su voto, aun sin atender la propaganda organizada que surgió espontáneamente en la mitad de los estados de la República. El 12% que alcanzó el voto blanco en Ciudad Juárez evidenció el hastío de una población sin alternativas políticas. Semanas antes de la jornada electoral las campañas anulistas empezaron a ser atendidas en algunos medios de comunicación, lo que obligó al IFE y a los representantes de partido a pronunciarse al respecto. Les sobró desdén y hasta se les escurrió la ignorancia. Algunos insistieron en que era ilegal, otros en que no tenía ninguna repercusión sobre el registro de los partidos y algunos más en que no se distinguirían los votos anulados, por errores en la boleta, de aquellos emitidos a conciencia. Lo que vino después de 2009 fortaleció la organización de los grupos que se identificaron como promotores de derechos políticos y que han impulsado la materialización de una reforma política que sigue siendo utopía. La partidocracia también quedó reforzada negándonos durante estos tres años la posibilidad de tener un sistema de partidos con ofertas más cercanas al electorado y un sistema político más creativo y abierto a la participación cotidiana de ciudadanos. Convirtieron lo que pudo ser una reforma política en promesas minimalistas saturadas de candados absurdos. Nos negaron la reelección, conservaron su fórmula para seguir abasteciendo con cantidades indignantes de dinero a sus partidos; no abrieron el sistema para tener partidos minoritarios que no se amalgamen a los ya existentes ni regularon las candidaturas independientes. Además, ignoraron lo acontecido en 2009 y no le otorgaron valor jurídico al voto nulo. Para este proceso electoral no se escucha hablar demasiado del voto en blanco en las redes sociales, mucho menos en los medios convencionales. Fue hasta hace unos días que Javier Sicilia hizo un llamado para anular, en vista de que ninguna de las demandas del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad han sido atendidas. También Lydia Cacho menciona esa posibilidad en su último texto en este diario, asumiendo que quienes decidan anular “saben que mientras menos votos se registren, menos dinero entregará el IFE a los partidos en las próximas elecciones”. Desafortunadamente la suposición de Lydia no está contemplada en la regulación electoral. Hoy día el voto nulo en México no afecta el cálculo para definir las prerrogativas de los partidos políticos, ellos tienen asegurado su dinero mientras siga amarrado al número de ciudadanos que estemos registrados en el padrón electoral. La única repercusión que tiene anular el voto, actualmente, es que puede poner en riesgo el registro de los partidos pequeños. En caso de que el porcentaje de voto nulo fuera muy alto, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano, el PT o incluso el Partido Verde podrían verse afectados porque se elevaría el rango de voto válido, y con esto se incrementaría el número de votos que requieren para alcanzar el 2% que les permita conservar el registro. Así le sucedió en 2009 al afortunadamente extinto Partido Socialdemócrata. El miedo a que el PRI recupere la Presidencia será un elemento permanente de reclamo a quienes promuevan el voto nulo, porque no podemos negar que su efecto apuntala al partido que tenga mayor puntaje. Quizá el argumento que utilizamos en 2009 para insistir en que todos los partidos resultan indistinguibles tenga que ser matizado al menos revisando qué partidos y qué actores son los responsables de que no haya un solo avance del 2009 a la fecha. ¿Cuánto tiempo más estamos dispuestos a ser los votantes rendidos por la amenaza de que esto puede ser todavía peor? ¿Llegará el día en que acudamos a las urnas entusiasmados porque hay opciones reales para garantizar una transformación? Lo que sigue siendo un hecho es que nuestro voto como indecisos no expresará nuestra preferencia, sino simplemente nuestra asquerosa resignación.