martes, 2 de diciembre de 2008

SI LOS ZAPATOS HABLARAN

En la mañana intenté ponerme alguno de los pares de zapatos que tengo olvidados. La prisa me ganó y agarré los mismos tenis de siempre. Los olvidados me miraban reclamando que hace tiempo que no salen a pasear, pero algo sucede, ya que unos te acomodan no hay manera de soltarlos. Si los zapatos hablaran tendrían muchas historias que contar. 
Lo ven todo y lo recorren todo. Por la tarde me decidí a dejar sólo los que realmente uso, y me di cuenta que los más viejitos, los casi sin suela, son los que más quiero. Me traen buenos recuerdos de mí misma y de los lugares con ellos recorridos.  Hay otros que me recuerdan en qué trabajaba, qué buscaba, qué me hacía feliz. Otros me recuerdan de qué corría o a dónde corría. Otros más me recuerdan el mar, la nieve, las montañas. Unos, quizá los que mas me gustan, tienen un chicle pegado que con nada consigo quitar, ahí se quedará.
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