jueves, 18 de agosto de 2011

Conveniente indolencia Mi artículo en el Universal

Inmersos como estamos en esta atmósfera de impunidad, hemos generado potentes anticuerpos de indiferencia. Durante el mes de julio se saturaron los diarios y noticiarios con notas y opiniones sobre la corrupción que paraliza al sistema de educación pública en nuestro país. Hasta ahora, la densidad de datos no había sido tan alta, ni el señalamiento de responsables tan evidente. Lo que llama la atención es que las reacciones que esperaríamos que se generaran para poner alto a los abusos, no aparecen.
¿Quiénes tendrían que reaccionar? Las autoridades, los maestros, los padres de familia, los ciudadanos como terceros afectados. Antes de esto no renunciaba a la hipótesis de que la apatía estaba enraizada en la falta de información. Ahora la descarto y me quedo con tres posibles explicaciones a la falta de reacciones. La primera, ya muy vista, tiene que ver con la promesa que representa el SNTE como detonador de diferencias claves en los resultados electorales. Mantener el estado de las cosas parece conveniente para cualquier gobierno que aspire a continuar en el poder los próximos años y que dependa de los votos que la cúpula del SNTE le consiga. El escándalo mediático por las declaraciones de Yunes, Elba Esther, Calderón y Peña Nieto, es muestra de cómo la dirigente sindical se mueve en una lógica político electoral en vez de restringirse a la defensa de los derechos laborales de sus agremiados.
La segunda explicación es la presunta cooptación de conciencias del magisterio que se mantiene de prebendas negociadas por la cúpula sindical. En esta cooptación se asume incuestionablemente la incapacidad de los maestros para ejercer sus derechos políticos con libertad, pero sobre todo se les coloca en una posición de subordinación en la que sus méritos y desempeño no tienen valor alguno, así que no depende de esto su desarrollo profesional, sino de cumplir con los caprichos políticos a los que su cúpula sindical los someta. El simple hecho de que la mayoría de las plazas que van quedando vacantes se entreguen sin concurso de oposición y de que las plazas de nueva creación se sometan a un concurso de bajísima confiabilidad, es prueba de cómo la cúpula sindical es indigna representante de los maestros.
Una tercera explicación es que percibimos la corrupción tan común como inevitable, así que la aislamos de los factores causales de la ineficiencia y nos resulta difícil entender que el poder que ejerce legal e ilegalmente la cúpula del SNTE tiene consecuencias directas sobre los resultados de la educación. La SEP publica que gasta $400 millones de pesos para mantener a profesores comisionados, más del 30% dedicados a actividades del sindicato, pero no se compromete a evitarlo de ahora en adelante.
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