miércoles, 25 de febrero de 2009

MILENIO. DHP* por Ricardo Salazar

Dejemos de hacernos pendejos

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Miércoles, 25 Febrero, 2009

México no va bien. Dejemos de hacernos pendejos. Ése es el nombre y el eslogan de una asociación civil que el fin de semana comenzó a reunir firmas en algunos parques de la ciudad de México para pedir a los diputados federales que dejen de hacerse pendejos y devuelvan al erario el monto de los impuestos que se condonaron en su aguinaldo de diciembre 2008. Sí, que no se hagan pendejos y que no nos hagan pendejos, a todos los ciudadanos de este país que cobraron su aguinaldo y sí les rebajaron los impuestos, así de a huevito y ellos, bien monos, se los condonaron, nomás porque pueden. Es como si a todos nos preguntaran, ¿verdad que diríamos que no queremos pagar? Pero no se trata de eso, sino de cumplir con las obligaciones cívicas para que este país camine, aunque no nos guste.

Ésa es la primera gran acción que el grupo de ciudadanos organizados bajo el nombre Dejemos de Hacernos Pendejos ha emprendido. Pero su trabajo más que reunir firmas es picar piedra, sembrar conciencia y su filosofía está en el nombre: dejemos de hacernos pendejos. Sublime.

En su página de internet se puede leer parte de sus valores: “Partimos de que México no va bien: Jamaica y Estados Unidos nos ganan en futbol; Brasil vende aviones a muchos países, incluyendo México, desarrollados con tecnología propia; Shakira es mejor que Paulina; se nos viene encima el impacto de la crisis financiera internacional y el regreso de cientos de millones de paisanos que trabajan en Estados Unidos, entre otras muchas señales de que el país en el que vivimos dista de ser el país en el que quisiéramos vivir. En paralelo, hay esfuerzos notables de gente que ya se dejó de hacer pendeja, que trabaja todos los días y que no cierra los ojos ante las injusticias y arbitrariedades; no es cómplice de la deficiente cultura de legalidad que padecemos; articula organizaciones sociales; le da cabida en los medios a las buenas noticias y no sólo a las malas; que hace trabajo social y voluntario, entre otras muchas señales optimistas”.

No sé usted, pero cuando leí esto, me cayó como un balde de agua. Y la verdad es que caí en cuenta de que sí, mucha queja, mucha lloradera, pero nada más me estaba haciendo pendejo, como muchos que conozco y como la mayoría del país, la neta.

Luego seguí leyendo: “Un punto de partida, recurrente, es echarle la culpa a los políticos de lo que le pasa al país; las elites (políticas, económicas y sociales) son sólo el reflejo de la sociedad que representan; nuestros políticos no tienen porqué cambiar, están a toda madre, entre otras cosas, porque la sociedad civil que tenemos ha sido muy débil. Queremos crear un movimiento social que empodere ciudadanos y que haga responsable a los ciudadanos del cambio: mientras nuestra sociedad civil siga permitiendo la conducta de nuestras elites, estás no tendrán por qué cambiar”. Y aquí puse cara de ¡Ah, pos sí!

Y ya como para terminar de partirle la madre al ego, viene la invitación: “Dejar de Hacernos Pendejos es un estado de ánimo. El objetivo es convertirlo en una actitud hacia la vida. Una nueva manera de vernos a nosotros mismos. (Que si queremos calidad en el servicio, ofrezcamos calidad; que si nos choca la corrupción no compremos pirata ni le demos dinero al de la grúa.) También es una manera de ver a los otros, de ser considerados —y no avanzar aunque esté el verde si vamos a impedir el paso. Es otra manera de relacionarnos con lo político, de pasar de la queja a la acción”

Y entonces me di cuenta de que desde hace tiempo en ciertas cosas, yo ya dejé de hacerme pendejo: paso la calle por las esquinas, no doy mordida ni a mentadas, separo la basura, no compro coche porque no quiero contaminar, trato de escribir cosas trascendentes, molesto a los políticos que se hacen pendejos, señalo los errores de la autoridad… pero no nos hagamos pendejos, la verdad es que hay muchas actitudes, comportamientos, hechos cotidianos en los que me sigo haciendo pendejo, así que me he puesto a hacer un ejercicio que a lo mejor valdría la pena que todos hicieran: una lista de las cosas que puedo mejorar en mi vida y en lo que hago o dejo de hacer que afecta a un colectivo determinado y que como esfuerzo puede ayudar a mejorar esta sociedad. Pero no se trata de hacer una lista de buenos propósitos para seguirme haciendo pendejo y decir: ahí luego, sino una lista de cosas para hacer a la de ya, sin pretextos.

Dejemos de Hacernos Pendejos no tiene una representación en Guadalajara, pero no nos hagamos pendejos, tampoco necesitamos a nadie que nos diga cómo hacer o qué hacer; sin embargo si usted quiere algunas ideas puede visitar www.dejemosdehacernospendejos.org o búsquelos en Facebook. Ya basta, dejemos de hacernos pendejos y hagamos una revolución social desde nuestras tareas cotidianas.


Grava

A propósito de hacerse pendejos. Barack Obama ya firmó un decreto para bajar el sueldo de sus funcionarios. En los Oscar la mayoría de las actrices no usó joyas en solidaridad por la crisis. Y aquí ¿cuándo van a adoptar medidas anticrisis que partan desde su bolsillo? Felipe, Emilio, Jorge Salinas, diputados, no se hagan pendejos.


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