sábado, 12 de septiembre de 2009

Cumpliendo años

Cumplí 36 años. Me parecen muchísimos. Cuando lo comentó frente a condescencientes (preocupados de que me sienta vieja) insisten que no son tantos. Y en realidad, me siento cada vez más lejos de la vejez. Puede tener un poco que ver con mi voluntaria renuncia a la sensatez. Me temo que no tengo la formalidad que se espera que alguien de mi edad muestre. Seguro eso tiene costos pero también recompensas y hoy me divierto mucho, no me encuentro lineas de expresión que me disgusten, y me dedico casi de tiempo completo a hacer lo que siempre quise hacer desde que tenía 20.
36 páginas ya son un ensayo, 36 fotografías un álbum, 36 tacos de costilla una indigestión, 36 alumnos una buena audiencia, 36 perros de la calle una albergue, 36 colores una caja prismacolor de lujo, 36 ronchas una varicela, 36 pesos un litro de aceite de oliva. Por eso pienso que son muchos.
Es extraño que se cumpla con los años. Como si llegar al día nos hiciera cumplidos y no llegar nos convirtiera en desobligados.
En realidad cumplir años es algo que no depende de nosotros. Pero por algo debe de ser. De que se cumplen los plazos se cumplen.
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