jueves, 29 de noviembre de 2007

LA RESPONSABILIDAD DE LOS PARTIDOS EMERGENTES FRENTE LAS REFORMAS ELECTORALES

Celebramos en su momento el hecho de que para próximas elecciones, los partidos políticos no esten subordinados a los medios de comunicación. Sin embargo quedamos inconformes tanto con la figura de contralor general del IFE, que será nombrado por la Cámara de Diputados, como con la falta de voluntad para que los partidos políticos se asumieran como sujetos obligados por la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental.
La Cámara de Diputados está ahora revisando qué modificaciones se realizarán al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales. Creo que Alternativa Socialdemócrata como "partido político emergente" debe ser consistente en sus planteamientos. Si pretendemos ser una oferta política distinta y cercana a la ciudadanía, es indispensable asumir el hecho de que los ciudadanos plasmen en la boleta electoral el partido que eligen para que los represente, aunque se compartan candidaturas con los grandes partidos.
La limitación normativa que se pretende establecer para las coaliciones partidarias, es sin duda de alto riesgo, pero puede quedar compensada con la posibilidad de mantener el registro electoral con el 1%.
Tenemos todavía la tarea de rendir cuentas como lo hacen los sujetos obligados por la LFTAIPG, pero estamos a tiempo de pronunciarnos honestamente a favor de limitar las alianzas y forzar a los partidos emergentes a mantenerse como instituciones de representación ciudadana, siempre y cuando así lo decida la ciudadanía. Eso evitará el regateo de candidaturas entre partidos grandes y partidos emergentes. Deberán existir entonces solo aquellos partidos capaces de sobrevivir con propuestas propias.
Queda también en el tintero el análisis de la asignación de recursos públicos a los partidos. Si las campañas serán más breves y menos costosas, si las posibilidades de coalición entre partidos quedan limitadas y si son menos partidos los que sobrevivan sin alianzas, habrá que recuperar ese dinero y destinarlo a programas sociales.
Puede ser suicida el hecho de asumir que sólo debemos existir como partido político en estas condiciones, pero si nos concebimos como una alternativa real, es un riesgo que debemos tomar.
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