jueves, 10 de enero de 2008

Y AHORA QUE

El 2007 terminó y casi no me di cuenta, así que lo mismo me sucedió con el comienzo del 2008. Fue un experimento no premeditado. El modo en el que terminé el año representa en gran parte la manera en la que lo viví. Al rededor de las once de la noche invadida de adrenalina, me encontraba frente a una computadora registrando mi Comité de Acción Política,después de más de 10 días de trabajo constante y de veladas continuas para incorporar Comités de todos los estados de la República. Y aceleradamente, casi antes de que el año terminara, pude bailotear y brindar por la vida.
Después de muchos finales de año de hacer un recuento consciente sobre lo acontecido y de programarme mentalmente para lo venidero, este 31 de diciembre solté la costumbre. No tuve tiempo ni mente para ello.
Ya viendo un poco para atrás es un hecho que muchas cosas me sorprendieron en 2007 y no los torturare con ninguna fotografía literaria de los mismos, pero si compartiré con ustedes lo que de ahí recupero. Primero la experiencia de probarme a mi misma y de ser totalmente consecuente con mis expectativas y convicciones, creo que es lo que mejor sabor deja. La segunda el inevitable rompimiento de paradigmas, esquemas y conclusiones, que me liberó rotundamente. Y finalmente la suerte de hacer nuevos amigos con quienes emprender proyectos comunes.
Acepto que no tengo claro lo que viene y no me preocupa. Mi intuición me indica que habrá que trabajar sin parar para construir un partido político tan alternativo como eficiente. Las posibilidades son amplias y el entusiasmo es suficiente. Los proyectos que atentan contra el status quo, deben enfrentar los golpes bajos y sobre todo los que vienen de lo alto.
Hoy justamente me topé en la entrada del café La Parroquia a Carmen Aristegui. Ahí estaba con la mirada tranquila y la sonrisa confiada. No pude evitar felicitarla por su autenticidad y su valentía. No sólo hacen falta más personas como ella, sino gente que construya instituciones sólidas dispuestas a garantizar que se materialice la libertad de expresión, sobretodo cuando es en defensa de los derechos humanos y ciudadanos.
A trabajar se ha dicho.
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