jueves, 19 de junio de 2008

LOS DERROTADOS DE ALTERNATIVA, RAUL TREJO

A regañadientes, tratando de ocultar tropelías que han sido evidentes pero además reincidiendo en simulaciones y mentiras, los actuales dirigentes del Partido Alternativa Socialdemócrata han tenido que convocar a una nueva asamblea en el Distrito Federal, para sustituir a la que fue saboteada por golpeadores que los apoyaban.
El fallo que aprobó el 11 de junio pasado el Tribunal Federal Electoral rectifica una sentencia absurda e inicua del Tribunal Electoral del Distrito Federal y dispone la reposición de aquella asamblea que, cuando estaba realizándose el domingo 16 de marzo, fue interrumpida por el grupo que llegó a golpear y amedrentar a los simpatizantes de Patricia Mercado, la fundadora y el personaje más notorio de ese partido.
La incursión de los golpeadores impidió que los miembros de la corriente de Mercado pudieran permanecer en la asamblea. Aún así los delegados que permanecieron en dicha reunión, y que forman filas en la corriente antagónica, designaron dirigentes locales del partido y representantes a la asamblea nacional que tendría lugar dos semanas después. Debido a que esos representantes fueron nombrados sin participación de todos los delegados de Alternativa que habían sido electos para la asamblea del Distrito Federal, también la asamblea nacional tendrá que volver a celebrarse.
La decisión del Trife rectifica sólo en parte la cauda de irregularidades cometidas por los dirigentes de Alternativa a los que encabeza Alberto Begné. Las asambleas local y nacional se realizarán de nuevo (el próximo domingo 22 de junio y el 12 de julio, respectivamente), pero habrán sido organizadas por dirigentes locales y nacionales que fueron electos o ratificados en asambleas inválidas. Por otra parte, el Trife no sancionó los hechos de violencia que impidieron la reunión del 30 de marzo.
Será difícil que la nueva celebración de esas reuniones restaure la descomposición que padece ese otrora promisorio y muy interesante partido político. Las corrientes encabezadas por Mercado y Begné tuvieron diferencias acerca de la conducción de Alternativa, especialmente respecto de la política de alianzas. Mientras la ex candidata presidencial consideraba que Alternativa debía mantener un perfil propio, a fin de ir construyendo una opción de izquierda distinta a las que ya existen, para Begné lo más importante era que el partido ganara posiciones locales, aunque fuese a costa de aliarse con grupos antagónicos a los principios de su propia organización.
Esas discrepancias podían haberse discutido y resuelto dentro del partido mismo, que ya había enfrentado el acoso de vivales como los que quisieron hipotecarlo a los intereses y al dinero de Víctor González Torres, que se presenta como el Doctor Simi. Sin embargo, las dos corrientes en disputa prefirieron llegar a una confrontación de la que sólo podría resultar la supremacía de una de ellas en la dirección del partido.
Al grupo de Patricia Mercado se le podría reconocer insuficiencias y quizá, en algún momento, una actitud jactanciosa. Pero no hay que olvidar el enorme esfuerzo que sus integrantes hicieron para rescatar al partido de los intentos para neutralizarlo o cooptarlo hace dos años y la inteligencia con que ella misma se desempeñó durante la campaña electoral que transcurría en aquellas fechas. En todo caso, aunque les faltara vocación conciliatoria con el grupo rival,Mercado y sus simpatizantes se han conducido dentro de la legalidad que establecen los estatutos de Alternativa y la normatividad federal.
No ha sido ese el comportamiento de Begné y del grupo de dirigentes que, junto con él, usufructúan hoy la representación nacional de Alternativa. Ya desde la creación de los grupos de base en distintas entidades se habían advertido irregularidades, que fueron señaladas por autoridades encargadas de fiscalizar ese proceso dentro del propio partido. La contratación del grupo de golpeadores llevado a sabotear la asamblea del 30 de marzo pasado, confirmó la decisión de violentar la legalidad interna.
Esa es la diferencia cardinal entre quienes encabezan a los grupos de Mercado y Begné. Los primeros han apostado a la discusión y la lucha política, al amparo de las reglas del partido. Los segundos, acudieron a la confrontación y a la violencia, aun a costa de quebrantar la legalidadque ellos mismos habían contribuido a establecer.
A Mercado y sus partidarios se les pueden señalar errores políticos. Al grupo que llevó a los golpeadores del 30 de marzo no se le puede sino condenar por haber pervertido el proyecto que significaba Alternativa. Equiparar a esas dos corrientes, como hacen algunos comentaristas que deploran la incapacidad de ambas para ponerse de acuerdo, elude el problema central en Alternativa que no son las diferencias tácticas ni la colisión de personalismos, sino la decisión de uno de los grupos en pugna para ganar a cualquier precio.
En su resolución de hace 8 días, el Tribunal Federal Electoral tomó en cuenta el acta notarial y diversos testimonios de la asamblea del 30 de marzo, así como los videos tomados por las cámaras del hotel en donde se verificaba esa reunión y que registraron episodios de la agresión. En aquella asamblea los simpatizantes de Mercado iban vestidos con playera roja y los partidarios del grupo a cargo de la dirección nacional vestían de blanco. El Trife, entre las consideraciones que forman parte del documento de 142 páginas que contiene la mencionada resolución, explica:
"De la valoración conjunta de los medios de prueba antes mencionados, se concluye que la Asamblea en cuestión fue interrumpida intempestivamente por diversas personas, identificadas todas ellas con una vestimenta similar (gorras y/o playeras blancas) que removieron violentamente el mobiliario, aventaron objetos y alteraron el orden de las personas y los documentos utilizados durante la asamblea, al grado que muchas de ellas abandonaron el recinto para evitar enfrentamientos o asegurar su integridad personal".
Tales sujetos, añade el análisis del Trife, "entraron agresivamente, comenzaron de inmediato a empujar a los asambleístas y arrojaron objetos con la intención de ahuyentar a los presentes. Estos acontecimientos generaron que mucha gente abandonara el recinto, como se asentó en el acta notarial ya referida y como se observa de los videos descritos, destacándose en el acta notarial que algunas personas abandonaron el lugar para evitar daños físicos. Ahora bien, dichos indicios permiten inferir que las personas que agredieron y hostigaron a los que inicialmente estaban presentes provocaron que una gran cantidad de estos últimos se retirara del lugar del evento. Estos acontecimientos violentos son suficientes para invalidar la asamblea, pues impidieron que un numeroso grupo de representantes registrados pudiera ejercer con libertad su voto, lo cual está debidamente comprobado con las documentales antes valoradas".
Esa argumentación fue definitoria para la decisión del Trife, porque los agredidos en aquella asamblea habían impugnado la resolución del Tribunal Electoral del DF que la consideró válida con argumentos de escándalo. Para los magistrados del tribunal local, los miembros de Alternativa que fueron agredidos debieron haberse quedado en la multicitada asamblea, porque las amenazas nomás duraron un ratito. Después de la incursión de los golpeadores, los simpatizantes de Mercado se congregaron en un sitio cercano a donde se había realizado la asamblea. Según el tribunal del DF, esa actitud demostró que no habían resultado suficientemente amedrentados y por eso podrían haber regresado a seguir con la reunión.
En su resolución, el Tribunal Electoral del DF apuntó, entre otras consideraciones: "Del material probatorio no se desprende que dichos actos violentos se hubieran reanudado ni que hubieran afectado el ánimo de los asistentes a la asamblea, de tal manera que indefectiblemente pudieran traducirse en presión u hostigamiento que haya evitado el ejercicio libre del derecho al sufragio... Ello es así, porque las máximas de la experiencia indican que por lo general, ante hechos violentos, las personas agredidas huyen del lugar, anteponiendo su seguridad e integridad física, antes que el ejercicio de cualquier otro derecho; no obstante, en el caso, ambos grupos de personas manifestaron su intención libre de tomar sus decisiones partidarias en las instalaciones del hotel sede, esto es, en el mismo lugar en el que acontecieron los hechos de violencia".
Tonterías como esa invocación a las "máximas de la experiencia" y sobre todo el menosprecio a la violencia que impidió las condiciones indispensables para deliberar y tomar decisiones, llevaron al Tribunal Federal a enmendar la grotesca resolución del tribunal del DF.
Al opinar sobre la resolución del Trife el dirigente de Alternativa, Alberto Begné, ha dicho que a pesar de la cancelación de las asambleas local y nacional, los magistrados federales reconocieron que la violencia fue provocada por simpatizantes de Patricia Mercado. Pero también en esa apreciación miente el actual presidente de ese partido. Durante uno de los momentos más álgidos de la asamblea en el DF, uno de los militantes de Alternativa que traía playera roja, Miguel Conde, tuvo un injustificable exabrupto y tiró la mesa tras la que estaba la presidencia de debates.Pero la apreciación del Trife sobre ese incidente es contrapuesta a la que ha querido propalar Begné:
"Si bien es cierto que en los incidentes del Acta de Asamblea y en el acta notarial se asienta que Miguel Conde tomó la tribuna y la arrojó al piso, lo cierto es que dicho acto, por sí mismo, no generó el tipo de violencia que provocó, como causa inmediata, el retiro de más de la mitad de los integrantes de la asamblea, pues como ya se vio, el motivo determinante de la desintegración consistió en la posterior intervención repentina de un grupo de personas, con vestidura blanca, que interrumpieron la asamblea en forma violenta".
Algún día habrá que reflexionar sobre el efecto perverso que tiene el quehacer político sobre personas respetables, que habían tenido un comportamiento público honorable, como algunas de las que prefirieron violentar una deliberación antes que perder una votación, como sucedió en aquella asamblea en Alternativa. De todo este asunto, junto con el deterioro acaso irreversible en la presencia pública de un partido que suscitó tan convencidas adhesiones, lo más lamentable ha sido la mimetización de dirigentes como Begné y sus adherentes con prácticas de la vieja política atrabiliaria y antidemocrática. Pase lo que pase en Alternativa, los derrotadosde antemano, remolcados por una triste concepción del quehacer político que ha destrozado la respetabilidad que tenían, han sido esos dirigentes.
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