domingo, 12 de octubre de 2008

INDIGNACIÓN

Por razones de trabajo la mitad de la semana me guardo en un cubículo helado y silencioso en el que puedo leer con toda consciencia y velocidad. Confieso que revisar el Informe de la Auditoría Superior de la Federación del 2005 no me ocasionaba gran curiosidad, pero el proyecto de transparencia y acceso a la información en el que estoy participando me obligaba a hacerlo.  Con la indignación ardiente, se quita hasta el frío en los pies. Expongo sólo un algunas referencias sueltas:

SHCP.- En la cuenta 11201 Caja, se registraron, indebidamente, egresos por 582,840,629.5 miles de pesos, traspasando, de la cuenta 11203 Bancos, recursos por 554,480,544.7 miles de pesos, para evitar que la primera cuenta registrara saldo negativo, incumpliendo su propia norma interna.

 De enero a octubre de 2005, la DC registró inadecuadamente, en la cuenta 11201 Caja, 40,610,424.4 miles de pesos que provienen de Bancos, en lugar de registrarlos en esta última cuenta.

El Sistema de Fideicomisos, Mandatos y Análogos no tiene registrado el universo total de este tipo de figuras jurídicas, ya que los Poderes Legislativo y Judicial, así como los órganos constitucionalmente autónomos, no están obligados a reportar en dicho sistema los actos jurídicos que constituyen.

Se detectaron 50 grandes contribuyentes cuyos pagos individuales de ISR en 2005, deducidas las devoluciones, fueron menores a 74 pesos, mientras que otros 50 de esta clasificación de contribuyentes pagaron hasta 67 pesos por concepto de IVA. Los grandes contribuyentes son aquellos cuyos ingresos brutos anuales son superiores a 500 millones de pesos.

Particularmente, en CONACULTA, se detectó que el control interno del registro presupuestario y contable de donativos es deficiente, ya que no existe certeza del número de beneficiarios ni del monto de donativos otorgados en 2005; además, dicha entidad ejerció recursos presupuestarios que no estuvieron autorizados en su presupuesto modificado y otorgó un donativo por un monto mayor al autorizado.

El reporte señala qué tipo de sanciones se ejercieron sobre los funcionarios responsables. En la mayoría de las ocasiones, la sanción no es más que un simple llamado de atención que se guarda en el expediente del funcionario.  Lo que es más indignante es la falta de conocimiento que tenemos los ciudadanos sobre el mal uso y el desvío que se hace de nuestros escasos recursos públicos. Además de las ineficiencias sospechosas del sistema de recaudación de impuestos. Los que más tienen en este país son lo que menos pagan. Porqué habría de sorprendernos la amplia brecha de ingresos en México.

Vemos en la tele la persecución que se hace a los criminales, secuestradores y asaltabancos. En los periódicos nos encontramos retratos hablados y ofertas de recompensas por las denuncias anónimas a delincuentes callejeros. Lo celebro. Esa misma afición por la justicia, nos hace falta en las cuentas púbicas. Sería muy recomendable que una vez que identificaran a todos estos criminales de cuello blanco los expusieran públicamente para que recibieran el rechazo social que merecen. Pero permanecen en el anonimato, reproduciendo sus prácticas de lealtad por impunidad, manejo de fondos y fideicomisos sin registros, y cualquier tipo de tráfico de influencias para favorecer compadres.

En Ciudadanos Imaginarios, Fernando Escalante cita a Cosío Villegas  para ejemplificar cómo en México la vida pública es privada. “La política no se hace en la plaza pública, en el parlamento  o la prensa, en debates o polémicas sonados, sino en la conversación directa, a medias palabras, entre el aspirante y el detentador del poder” (1992).

Esa es la forma en la que se desarrollan las relaciones de poder que se acomodan discrecionalmente en el entramado de nuestro de sistema político: los partidos, los órganos autónomos, las dependencias, los gobiernos locales y el federal, las legislaturas (que resultan ser las menos auditadas), los empresarios irresponsables, los funcionarios públicos que deciden jugar este juego y los ciudadanos que al parecer toleramos que nos roben mientras nos informen anualmente por cuanto nos desfalcaron.

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