sábado, 4 de octubre de 2008

LENGUAJE AUTÓNOMO: PAPEL (1)

Si pienso en papel la primera imagen que viene a mi mente es la increíble sensación de entrar a una papelería, sobre todo a esas que no han perdido lo clásico: aparadores de metal con cajas de gomas, lápices, sacapuntas de colores, papeles para envolver colgados de un tendedero. Pienso también en  el sutil y adictivo olor a papel que tienen los libros nuevos.

Pero ahora hago a un lado esas imágenes a las que en otra ocasión dedicaré alguna fotografía escrita. Las dejo porque me persigue una sugerencia que en mi último cumpleaños recibí. Alguien me decía que cumplir años era una oportunidad para revisar qué papel quiere jugar uno en el mundo. Confieso que llevo casi un mes en esa tarea y no he concluido. Estoy obligada a hacerlo porque iniciar una nueva etapa siempre implica echar un vistazo al camino recorrido, ver en dónde estamos y definir a dónde vamos. Y es que además hay muchas maneras de elegir un papel: escoger uno existente y representarlo, desechar lo que hay para inventarse de ser posible sin referencias, recapitular los sueños y metas,  palomear los que se han cumplido para trabajar en los que están pendientes, enlistar nuevos objetivos, renunciar a otros. Y se aparecen las inevitables necesidades que hay que empatar lo más posible con los sueños. Dejar el partido y buscar nuevos frentes congruentes con el compromiso de hacer de la política el espacio de la toma de decisiones de los ciudadanos es uno de mis retos. El movimiento Alternatnativa es uno de los frentes para cumplir con mis sueños. Debo entonces tomar un papel en blanco para escribir con claridad cuáles pueden ser los otros frentes con los que cubra necesidades y como se articulan para no desistir de las metas en el camino. 

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