lunes, 1 de diciembre de 2008

RECUENTO PRESIDENCIAL

Las campañas presidenciales, son emocionantes, escuchamos propuestas redentoras, la imaginación y la creatividad no tienen límites financieros ni contextuales. Curzio hace un recuento de los dos primeros años de Calderón, tambien Jesús Silva Herzog. Parece que este gobierno no sólo hizo malos cálculos de campaña, sino que también se le está extinguiendo la confianza en la innovación, desprecia la agenda social y no avanza lo suficiente.

FALTAN 4, Leonardo Curzio. El Universal

En los primeros dos años de gobierno el presidente Calderón optó por restaurar la gobernabilidad funcional del país. En estos 24 meses se han logrado pactar reformas importantes con un elevado nivel de consenso entre las tres principales fuerzas políticas. No es asunto menor y me parece que salvo quienes le niegan el pan y la sal a este gobierno, una lectura serena no puede omitir esto. Tampoco se puede regatear el hecho de que siguiendo el viejo estilo revolucionario, que tanto gusta a nuestra clase política, el Presidente haya decidido impulsar una política exterior de bajo perfil con muchos acentos retóricos latinoamericanistas y pocas apuestas.

El modelo de concertación ha sido útil para mitigar el nivel de polarización que se arrastraba desde el desafuero de AMLO. Una buena parte de la polarización social ha venido remitiendo, pero no se ha cerrado del todo ese capítulo y tal vez no sea vano que como gesto simbólico se entonase una autocrítica y se cerrara en definitiva ese proceso. AMLO no ha podido demostrar que él ganó las elecciones (ni su más acérrimo partidario ha visto sus conteos rápidos ni sus encuestas de 10 puntos arriba) pero sí puede seguir jugando a la víctima en los márgenes del sistema porque nadie pueda negar que lo querían sacar a la mala. (texto completo)

DOS AÑOS. Jesús Silva Herzog. Reforma

Nada peor para el presidente Calderón que la audacia. Nada tan insensato como la imaginación. Limitado por su pétreo sentido de lo posible, cercado por un estrechísimo círculo de fieles, atado por sus alianzas ha caminado ya el primer tercio de su administración. Ha ejercido, más que como Poder Ejecutivo, como el primer diputado de la nación. Un legislador que entiende el Congreso, que conoce los procedimientos y los ritos parlamentarios pero que no alcanza a levantar la vista más allá de la bancada contraria. Un diputado que sabe caer del lado de la votación mayoritaria. En ocasiones ha sido gestor talentoso de la legislación; en otros ha sido aplastado por la voluntad de una mayoría a la que no ha opuesto ninguna resistencia. En todos los casos ha celebrado con fiesta cualquier movimiento del Congreso. Parece un convencido de que lo importante es que la maquinaria legislativa se mueva -sea cual sea su dirección. El larguísimo sexenio mexicano nos condena a cuatro años más de esta razonada defensa de la degradación llevadera. Evitando celosamente que nos golpee el cataclismo súbito, el segundo gobierno panista acompaña el lento y constante declive de la nación. (texto completo)

 

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