jueves, 15 de enero de 2009

BLOGS rastros de transformación

No se si un blog sea equivalente a un diario. El otro día D confesaba que se compró un diario para el 2009 y que en 10 días había escrito sólo una vez. Otros que estabamos cerca en el momento de su confesión dijimos que teníamos un blog para no necesitar un diario. Pero la verdad es que hay una diferencia clarísima. El diario es mucho más secreto y personal, a menos que se deje por olvido o premeditación a la mano de algún curioso. Sin embargo, supongo que en el fondo quien lleva un diario, siempre piensa que alguién más lo va a leer. Y en realidad es un modo de llevar el registro de nuestras ideas, de revisarlas e incluso de reeditarlas si con el tiempo aprendemos algo diferente o de plano pensamos diferente. Estuve después pensando en qué tan pertinente es hacer de un blog un espacio en donde lo personal quede expuesto y justo en ello estaba cuando me encontré que Juan Villoro en uno de los ensayos de su compendio "De eso se trata", habla sobre las razones de los diaristas para escribir sobre sus días y reflexiones cotidianas.

"Así como los niños tratan de renovar la existencia recortando cosas, pintando los objetos y las paredes, deprendiendo partes de aparatos para ensamblarlas de otro modo, así el coleccionesta renueva su mundo insertando lo fugitivo en el presente. Si el cuento y la novela custodian un pasado -algo que sucedió-, el diario se postula, en primera instancia, como presente puro. Sin embargo, lo que se escribe hoy teine sentido, como afirmaba Kafka, para saber en qué se transforma el autor, en qué se está convirtiendo. Al día siguiente, otra entrada anulará su imperiosa contemporaneidad. En el gesto mismo de anotar una fecha está implicito el devenir en que eso existirá como pasado. De pronto, un hombre asume el compromiso cultural de estar a solas y se arriesga a convocar ese tiempo incierto, en el que la memoria no atesora, sino se pone a prueba, en tránsito en un instante quebradizo: el pasado que será".
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