jueves, 19 de febrero de 2009

POLEA PARA EVITAR LA FATIGA


En donde vivo no hay elevador y tengo que atravesar 3 puertas como si esto fuera una guarida secreta. Así que pedir pizza a domicilio implica bajar y subir una eterna escalera de caracol que se vuelve infinita cuando lo que quiero es estar en pijama sin interrumpir la serie y empezar a cenar en cuanto suena el timbre. Tengo habilitado ya un efectivo sistema para evitar la fatiga que implica lanzar una cubeta de latón con una cuerda y esperar a que el entregapizzas tome el dinero y amarre la bolsa a la cuerda. Hoy no sólo evité la fatiga, sino que el sistema puso a reír sin parar al chavo que la trajo. Amarró la pizza, tomó la propina y se fue carcajeando de regreso.
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