miércoles, 25 de febrero de 2009

¿TIENE SENTIDO?

Puedo acusarme de edonista. Creo que la mejor manera de disfrutar la vida es siendo conscientes de lo que perciben nuestros sentidos.  Vista, oído, olfato,  tacto y gusto. A veces uno más que otro. Me gusta comer cerezas de postre, ver el mar, sentir el agua al atravesar las olas, oír que una niña se ríe a carcajadas, el sabor simple del spaghetti con aceite de oliva, el olor de la madera, el café y la canela, el de los libros nuevos y viejos, pisar el pasto fresco, acariciar un perro, morder una tortilla recién hecha con sal. Y no acabaría. Poniendo atención a los sentidos todo parece tener más sentido.
Pero hay otros sentidos confusos: el de hacer o no hacer, el de tomar una actitud o contenerse, el de decir o no decir, el de moverse o inmovilizarse. Igual por eso decimos que algo no tiene sentido si no hay certeza de su destino, e involucramos al sinsentido cuando parece que todo lo que se hace para alcanzar un objetivo quizá no tenga buen término.  Entonces hay que perder el sentido y recurrir a la esperanza.
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