martes, 29 de septiembre de 2009

Los hábitos del "nuevo" PRI

Los que rebasamos los 30 años tenemos recuerdos del PRI que las nuevas generaciones peligrosamente pueden desconocer. Creo que en mi caso esas memorias podrían incluso diagnosticarse como traumas. Del PRI recuerdo su esfuerzo por enterrar la libertad de expresión, la corrupción enquistada en el poder, el reforzamiento de las facultades metaconstitucionales del presidente, la creación de partidos satélite para simular oposición, el uso electorero de los programas sociales, la colocación estratégica de oligarquías en cargos fundamentales de decisión.

El PAN, sin duda repite algunas de estas prácticas. Pero su discurso  sobre la legalización de la interrupción del embarazo, ha sido siempre consistente. Sus propuestas legislativas y sus declaraciones son confesiones puras de sus pasiones eclesiásticas.

En un esfuerzo por no generalizar y por pensar que todos merecemos una oportunidad, aveces pienso que mi rechazo al PRI debería ser menos determinante. Porque entre los aciertos de sus más de 70 años de gobierno, habrá que reconocer su trabajo para mantener al Estado alejado de la Iglesia.Sin embargo su incongruente postura ante la legalización de la interrupción del embarazo, reitera mi rechazo recalcitrante.

Es inverosímil que Beatríz Paredes, quien se describe a sí misma como una mujer socialdemócrata, permita que en 16  estados de la República el partido al que dirige haya aprobado las Leyes antiaborto. Debe tener algún cálculo que les obligue a dejar el laicismo y la promoción de la equidad de género que un partido en  seria renovación requeriría. 

Los hábitos del "nuevo" PRI huelen a sotana de doble moral que los siguen haciendo lucir viejos y oportunistas.
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