sábado, 17 de noviembre de 2007

UNA COSA ME LLEVÓ A LA OTRA

El mes pasado tuve la oportunidad de caminar como hormiga sobre el tobillo y el pie del continente. En una visita al Barrio de San Telmo en Buenos Aires, el aparador de una tienda chundísima distrajo mi atención. Era un mega rubik que ocupaba toda la ventana. La tienda llevaba por nombre "Cualquier verdura" y efectivamente, podías encontrar ahi una amplia variedad de objetos inútiles pero con un poder de generar remembranzas, dificil de igualar: en medio de un inmoviliario entre setentero y ochentero, se asomaban varios pitufos, LPs, calcomanías de superhéroes, raquetas, vajillas de peltre, vestidos de estambre, etc. Lo que me atrapó en realidad fue una música totalmente apelmazada, dramática y casi inmovilizadora. Pregunté que quién era. La señorita me dio los datos y me indicó en qué librería podía conseguir el disco por sesenta pesos. Asi que a cuadra y media encontré el sitio. Corrí por el cd pero con la prisa, me tropecé con un libro de Gustave Flaubert que se colgó de mi manga. Es un breve diccionario de lugares comunes, en el que más que crear sus propios significados, plasma las referencias tradicionales que le representan. Así que les compartiré algunas de las palabras que este promotor del realismo francés describe. Hoy empiezo con las siguientes:
ZURDOS.- Terribles en esgrima, más habilidosos que quienes emplean la mano derecha.
PREOCUPACIÓN.- Es mucho más viva cuando uno se encuentra concentrado, y además inmóvil.
MELÓN.- Buen tema de conversación para la mesa. ¿Es una legumbre? ¿Es una fruta? Los ingleses lo comen como postre. Sorprendente.
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