domingo, 25 de mayo de 2008

SALIVAS PÚBLICAS

Me preguntaba porque P me pedía mi chicle masticado  a cambio de su chicle nuevo, diciendo que el nuevo picaba. Comprendí todo hace un par de meses, después de un largo desayuno de mujeres, P se despidió de Mch y se subió al coche. Cuando Mch se alejó un poco, P grito con cierta angustia: Oye, Oyeeeee, se te olvida tu chicle. Por el retrovisor pude ver como ondeaba el chicle en mano para devolvérselo a su dueña. 
Contando esta anécdota, supe que el sobrino de un amigo tenía la misma maña de intercambiar el chicle con su papá. Un día en el cine el padre vio con antojo que el hijo mascaba un chicle bombero, así que se lo pidió. Después de unos minutos preguntó - Oye y tu ¿cuando compraste chicles? El hijo contestó - No compré, lo encontré aquí abajo.

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