domingo, 15 de febrero de 2009

CAMBIO DE HÁBITOS: CIGARROS Y FALDAS


Ayer fui a una fiesta en donde la ley antitabaco no aplicaba. Era un espacio privado, con poca ventilación, en el que al menos el 40% de los invitados fumaban sin inhibiciones  (en total éramos como 150 personas). Los no fumadores salíamos a respirar de vez en vez y desde ahí el lugar parecía una pecera de neblina. Sólo unos cinco fumadores decidían salir y comentaban que lo hacían ya por costumbre desde que la ley aplica en el D.F. Falta todavía que el resto lo haga hábito, pero de cinco en cinco algo pasará. Parece que los hábitos pueden modificarse. 
Yo no tengo el hábito de fumar, pero si tengo costumbres que me cuesta cambiar. Por ejemplo, casi no uso falda.  La verdad es que me gustan mucho pero llevo años negándome a tener las precauciones que implica el uso de la falda (evitar preferentemente los tenis, sentarse y cruzar las piernas vigilando que no se quede la mitad de la falda en el sillón, subir las escaleras de ladito, controlar el efecto del viento, etc). El caso es que con este clima bipolar, después del horrible frío de las semanas pasadas salí a caminar envuelta en ropas de invierno y me encontré un mercado de confeccionistas mexicanas con faldas multicolores que lucían más frescas que un helado. El calor ha sido tal que me he prometido vestir de falda al menos tres veces a la semana, aunque eso modifique en parte mi comportamiento. 
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