domingo, 22 de marzo de 2009

¿Lo inevitable es destino o naturaleza humana? Ambas


Terminé de leer hoy "El último encuentro" de Sándor Márai y siento nostalgia. Cuando establezco una relación personal con alguna novela, me cuesta mucho terminarla. Es como despedirse de alguien justo cuando se empezaron a generar sentimientos. Nunca he distinguido con claridad si los párrafos que pasan por nuestros ojos y parecen reveladores, responden a interpretaciones temporales en las que estamos nadando o si es una coincidencia que ante ciertas reflexiones, un montón de palabras articuladas disipen los cuestionamientos que nos dan más comezón mental. Llevo semanas preguntándome porqué suceden las cosas como suceden y qué tanta incidencia tenemos sobre los acontecimientos de nuestra vida y me tope con esto: 
"Uno también construye lo que le ocurre. Lo construye, lo invoca, no deja escapar lo que le tiene que ocurrir. Así es el hombre. Obra así incluso sabiendo o sintiendo desde el principio, desde el primer instante, que lo que hace es algo fatal. Es como si se mantuviera unido a su destino, como si se llamaran y se crearan mutuamente. No es verdad que la fatalidad llegue ciega a nuestra vida, no. La fatalidad entra por la puerta que nosotros mismos hemos abierto, invitándola a pasar. No existe ningún ser humano lo bastante fuerte e inteligente para evitar mediante palabras o acciones el destino fatal que le deparan las leyes de su propia naturaleza y carácter" 
Márai habla de fatalidad, pero creo que la codependencia entre destino y carácter aplica no sólo para los actos fatales con que elegimos nuestro presente y perfilamos lo que está por venir, sino para las gratas sorpresas que preparamos para nosotros mismos.
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