lunes, 30 de marzo de 2009

REPORTE PUNK

YA VAN 10 MIL QUE DECIDIERON DEJAR DE HACERSE PENDEJOS

Y TU ¿PARA CUANDO?


Diego Mendiburu en la revista EMEEQUIS publicó hoy un muy buen reportaje sobre DHP* y la Operación 001


“La operación 001 podría parecer como
una acción de denuncia y confrontación con
las autoridades, pero implica mucho más
—explica Maite Azuela, también fundadora
y vocera del grupo—. Quienes firmaron la
petición formaron parte de una acción ciudadana.
Se levantaron temprano y fueron a
un parque a hacer valer su derecho a pedir
cuentas a los legisladores. Eso ya transforma
la visión de los ciudadanos y les hace
ver que deben hacerse responsables para
que ciertas cosas cambien. Aunque estamos
esperando la respuesta de la autoridad,
el proceso para llegar ahí ha implicado la
construcción de ciudadanía”.
Más de 4 mil ciudadanos participaron
en la colecta de firmas, que por supuesto
también se llevó a cabo vía internet.
Para Roberto Trad la primera misión
de DHP encierra dos mensajes: “Primero,
decirle a los ciudadanos que tenemos que
despertar de la apatía, del miedo y de la
complicidad con las autoridades, y cambiar
así el país; y segundo, decirle a los diputados
que hay un grupo de personas que
está despertando y los está vigilando, y que
no vamos a dejar que nos vean la cara de
pendejos”.
La invitación a dejar de hacernos pendejos
abarca, desde luego, a los legisladores.
Y esta aclaración no es gratuita:
—Estábamos en un parque de Polanco
invitando a que la gente diera su firma
para la primera misión—recuerda Trad—.
De pronto se acercó una señora con una
pequeña niña de la mano, suponemos que
su hija, y comenzó a cuestionar lo que hacíamos.
Era el segundo día que estábamos
ahí y ya llevábamos 400 firmas, ya conocíamos
las dudas y reacciones de la gente.
Pero ella comenzó a hacernos preguntas
muy específicas, muy técnicas. Le explicamos,
pero no lográbamos convencerla
de que firmara. Hasta que le dije: “Ya le
respondí todas sus preguntas, ¿por qué no
firma?” y quien me respondió fue la niña:
“Es que no va a firmar porque mi mamá es
diputada”. De inmediato la señora se dio la
media vuelta y comenzó a huir. Le insistí:
“¡Señora, platiquemos! ¿Por qué no nos
recibe en el Congreso?” y sin voltear decía:
“No soy diputada, no soy diputada”. Sin
embargo, la niña insistía “¡Sí es, sí es!”



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