viernes, 3 de diciembre de 2010

Diagnóstico: Adicta a la epinefrina


Hace unos días me diagnosticaron adicta a la epinefrina. Cuando me lo dijeron pensé en que esa adicción inconsciente y sin droga para dejar de patalear, me distinguiría del resto de la humanidad. Pero cuando supe que era adicta a la adrenalina, entendí que tropezaría con los lugares comunes de"me encanta sentir que bajo en una montaña rusa", "me divierte sentir que me bailan mariposas entre el estómago y el esternón".

Lo que quizá si nos haga distintos unos a otros, sea el tipo de situaciones que nos generan la "hormona de acción".

Llevo varíos días con la adrenalina a tope y de algún modo inexplicable me he acordado de momentos de la vida que experimenté esa sensación de prisa emocionante, que empuja al riesgo.
Pareciera que cuando la siento se aglutinaran recuerdos de olores, voces e imágenes. Y como soy fan de las listas, me permito hacer una:

1. El olor a pupitre viejo combinado con el olor a libros nuevos. Esos primeros días de escuela implicaban corroborar si mis amigas seguirían compartiendo el mismo salón o si nos habían repartido sin piedad.
2. Los gritos de un estadio que mueve banderas y canta goya en una final intensísima.
3. Las dos palmeras de la "isla feliz" (islote de concreto en el fondo de un estacionamiento de edificios clasemedieros) en la que me dieron un beso casí imperceptible pero que por ser en la boca me paralizaba por completo.
4. Las rutinarias peleas con mis hermanas por el espacio en el sillón de la tele, por la ventana del coche, por el último danonino del refrigerador.
5. El vértigo antes de entrár al cubículo del Dr. Jiménez para el exámen oral de sistemas políticos comparados.
6. El ruido crujiente al extender el periódico en el que Jorge Fernández Menendez denunciaba, que por fuentes internas se enteró que los Consejeros del IFAI no habían querido pronunciarse por el asesinato de una de sus servidoras públicas (Lizbeth Salínas Maciel)
7. El silencio del ahora gobernador César Duarte ante la petición ciudadana de DHP* y su desdén en los medios.
8. Dar enter para mandar un artículo. Saber que lo que dije no se borra y que si se me fue un error, pasó ya el instante para corregirlo.

Y así, cuando algo imprevisto sucede y hay que resolverlo bien y pronto, cuando hay que verse en el espejo para que el lipstick quede brillante pero discreto para la cita...

Pensé primero que mi sistema se había vuelto resistente y con muy poco generaba la compulsión por aventarme sin razonar demasiado. Pero veo con tranquilidad que la adrenalina se produce también ante situaciones cotidianas de las que dejan marca.
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