martes, 22 de febrero de 2011

Según acta todos seremos delincuentes Mi columna en la silla rota

Sentada en un sillón rojo, fluida y simpática una de las integrantes de Trato Justo para Todos, se convierte en delincuente por chiflar un pedacito de “Yellow submarine” en Youtube. En menos de tres minutos explica como la Ley de Derechos de Autor en Chile vuelve delincuentes a quienes prestan un buen disco a algún amigo, copian un poema para su mamá en el día de la madre o graban un libro para donarlo a una biblioteca de ciegos.
Hace un año justamente en el festival de cine Ambulante vi en pantalla el documental RIP Manifiesto Remix, en el que el ciberactivista y cineasta Brett Gaylor explora los usos del derecho de autor en la era de la información, abordando el papel de las herramientas de comunicación del siglo XX y la ruptura de la barrera entre usuarios y productores. Me emocioné muchísimo con el mosaico de ideas que se aglutinaban con un orden nuevo o un caos renovado en el que el protagonista Girl Talk mostraba como la perspectiva convencional de los derechos de autor resulta absurda y limitante para el arte y la distribución de información.
En México hoy todavía no es así. Pero la posibilidad de que seamos delincuentes por razones similares, está latente. El Acuerdo Comercial Anti-falsificación a cargo del Instituto Mexicano de la Propiedad Privada (IMPI), la Secretaría de Economía y la PGR buscan generar entre México y otros países la legalización global de la piratería tanto de bienes digitales como de bienes materiales. De modo que la propiedad intelectual se toma como blanco para confrontar de manera más “eficiente” las actividades de falsificación y piratería, que de acuerdo a sus impulsores afectan significativamente los intereses comerciales y en muchos casos son responsables del financiamiento de actividades ilícitas.

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