jueves, 8 de septiembre de 2011

Yo estaría acusada de ser terrorista

Hoy podría estar detenida y acusada de terrorismo, porque la semana pasada recibí mensaje vía what’s up, con la amigable advertencia de un amigo poblano que me avisaba alarmadísimo sobre una balacera en la calle de Montes Urales en las Lomas de Chapultepec. No tuve oportunidad de verificar si esto era un hecho, pero me pareció pertinente reenviar el mensaje a algunos amigos que circulan normalmente por ahí y después seguí mi día como cualquier otro. Tengo la suerte de vivir en el Distrito Federal, porque de haber recibido un mensaje similar en Veracruz y haberlo reproducido correría el riesgo de que el mismísimo gobernador del Estado me acusara de terrorista. Podría alcanzar una pena privativa de mi libertad hasta por 30 años, la suspensión de mis derechos políticos hasta por cinco años y una multa de hasta 750 salarios mínimos.
Recibí el mensaje en una red cerrada y mi envío fue por la misma vía, pero los mensajes de Gilberto Martínez Vera y de María de Jesús Bravo Pagola fueron por twitter. Ambos advirtieron a sus seguidores de posibles ataques en escuelas locales, remitiéndolos al hashtag #verfollow. Sin embargo, no es la herramienta lo que nos coloca en condiciones distintas por cometer un acto similar, sino la censura a la que están sometidos los ciudadanos veracruzanos que no tienen medios locales confiables para conocer el estado real de seguridad de sus calles y espacios públicos. Además de la represión ultrajante tan eficaz para criminalizar ciudadanos que sueltan rumores, como ineficaz para controlar la delincuencia e impedir que permee las estructuras de gobierno.
En este crispadísimo ambiente de inseguridad es comprensible la indignación que ocasionan los rumores infundados que pueden circular en las redes sociales. Pero no podemos negar que estas herramientas de comunicación son, para el caso de Veracruz, la única vía de información no controlada por el gobierno. Podemos dedicar párrafos ilimitados para delimitar el alcance de las redes sociales y promover su uso de manera responsable. Lo que es un hecho es que resultan más útiles que dañinas para la libre comunicación comunitaria. LEER COMPLETO AQUÍ
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